miércoles, 2 de junio de 2010

ARCIPRESTE DE HITA - Del Libro de buen amor

DE CÓMO DOÑA VENUS INSTRUYÓ AL ARCIPRESTE

Si la primera ola de la mar airada
espantara al marinero, cuando viene la tormenta,
nunca entraría en la mar en su nave bien claveteada:
no te espante tampoco la mujer a la primera vez.

Jura muchas veces el vendedor carero,
no dar su mercancía sino a buen precio,
pero si el comprador es artero y porfiado,
se lleva la mercancía como buen corredor.

Sírvela con gran arte y dala por tuya:
el can que mucho lame, sin duda sangre saca;
maestría y arte hacen del fuerte flaco,
el conejo, con maña, domina a la vaca.

La piedra de moler, pesada, con maestría y arte
se arranca de una peña grande:
y por industria anda ligera alrededor;
la dueña se moverá si es artero el seguidor.

Con arte se quebrantan los corazones duros,
tómanse las ciudades, derríbame los muros,
caen las torres fuertes, álzame pesos duros,
por arte juran muchos, por arte son perjuros.

Con arte se pescan los peces bajo el agua
y a pie enjuto se corre por el fondo del mar,
con arte y con oficio muchas cosas abundan,
y por arte no hay nada a que tú no respondas.

Al pobre, con arte, le basta un oficio sin importancia,
al culpable le salva el arte del maleficio,
el que lloraba como pobre, canta rico en la abundancia,
el deseo de servir hace andar a caballo al peón.

Los señores irritados de extraña manera,
en el mucho servicio pierden gran parte de su enojo;
sirviendo bien vencen los caballeros españoles:
que una mujer sea vencida no es cosa singular.

No puede transmitirse por herencia de parientes a parientes
la ocupación ni él oficio, el saber ni la ciencia;
no pueden obtener de la dueña ni amor ni benevo¬lencia.
Todo lo da el trabajo, el trato y el coraje.

Aunque te diga no, y aunque se enfade contigo,
no dejes de servirla, ni mengue tu afán,
sirviéndola anéguese tu corazón:
no es posible que no se mueva campana que se tañe

Con esto podrás vencer a tu amiga,
la que antes era enemiga, ahora querrá amarte:
los lugares que ella suele frecuentar diariamente
debes tú recorrerlos muy a menudo.

Y si la ocasión se presentare, díle hermosos chistes,
acicaladas palabras, con gestos amorosos:
con palabras dulces y decires sabrosos
aumenta mucho el amor y se hace más deseable.

La juventud anhela mucho el placer
y la mujer quiere por amigo al hombre alegre,
al enojón y al torpe no los aprecia un higo:
tristeza y riñas engendran malos enemigos.

La alegría hace al hombre apuesto y hermoso,
más sutil e intrépido, más franco y más decidor;
no olvides los suspiros, suspira aunque no lo sientas
y no seas muy parlanchín, no te tenga por mentiroso.

Por muy pequeña cosa se pierde el amor de la mu¬jer;
por pequeña que sea la falta que puedas tener
tomará por ello tan gran enojo, que querrá aborrecerte:
si a ti mismo no te aconteció puede acontecerte.
Cuando hablares con ella, si la ocasión se presenta,
poco a poco, como con miedo, no dejes de meterle la mano,
ella desea muchas veces lo que te está negando
y te dará lo que ni te imaginas, si no cesas de trabajar.

Toda mujer ama al hombre de empuje:
más desea tal hombre que todos los bienes apetecibles;
tienen las manos delgadas, los calcañares podridos,
como obligados lo hacen todo: lo poco y lo mucho.

Más le gusta a la mujer ser un poco forzada
que decir "haz lo que quieras", como una desvergonzada;
haciéndole un poquito de fuerza, parécele como que tiene disculpa.
Por lo demás, es cosa probada que así obran hasta las hembras de los animales.

Todas las hembras tienen estas mañas:
al comienzo del hecho parece que se oponen,
muéstrame muy sañudas y hacen que regatean,
amenazan; mas no hieren: estando en celo son arteras.

Aunque sea brava y brame la mujer cortejada,
nunca el buen cortejador se empereza por esto:
la mujer enojona a quien el varón hostiga
termina vencida por los cortejos, por muy brava que sea.

El miedo y la vergüenza hacen que las mujeres
no hagan lo que desean tanto como tú:
la cosa no queda por no querer: tú siempre que pudieres,
toma de la mujer lo que de ella quisieres.

HELENE TERLIER

HELENE TERLIER

The Doors - Morrison Hotel 40TH Anniversary Deluxe Edition

1. Roadhouse Blues
2. Waiting For The Sun
3. You Make Me Real
4. Peace Frog
5. Blue Sunday
6. Ship Of Fools
7. Land Ho!
8. The Spy
9. Queen of the Highway
10. Indian Summer
11. Maggie M'Gill

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SILVIO RODRIGUEZ Y PABLO MILANES EN VIVO EN ARGENTINA

Años
Cancion con Todos
Cancion Urgente para Nicaragua
Carito
Historia de la Silla
La Vida no Vale Nada
Oleo de Una Mujer con Sombrero
Pobre del Cantor
Por Quien Merece Amor
Te Doy una Canción
Todavia Cantamos
Unicornio
Vida y Libertad
Yo no Te Pido
Yo Pisare las Calles Nuevamente
Yolanda

Multiply      Rapidshare

Enya - The Christmas EP

Enya - The Christmas

Oíche Chiún  (Silent Night)
As Baile
'S Fagaim Mo Bhaile
Ebudae
The Celts

Multiply      Rapidshare

Canteca de Macao - Camino de la vida entera

 
 
 
Backstage
La Rabia
Los Pies en el Aire
Bellas
Canción del No Amor
La Cajita
La Rubia Perfecta
Tanguillo de José Ignacio
Chistosos
Contigo
Pal Sur
Romance de un Sentir
Tango de la Disconformidad
Chic tu Chic
 
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martes, 1 de junio de 2010

DoFOURNIER

DoFOURNIER

Miguel Labordeta - Siempre solo

Siempre solo
con mis sueños
y mi carne.
Con mi cantar indeciso
entre labios
atravieso las calles
bajo la lluvia.

Pablo Guerrero y Gabriel Sopeña

Luis Eduardo Aute - Cuerpo a cuerpo

 
 01 - Cuerpo a cuerpo
02 - Cine, cine
03 - Dos o tres segundos de ternura
04 - Va, va, va
05 - Buitres y tiburones
06 - Una de dos
07 - Carne de cañon
08 - Sin tu latido
09 - La eterna canción
 

BSO THE STING - EL GOLPE

 The_Sting_-_Bso-[Front]-[www.FreeCovers.net]  

Solace (Orchestra Version)
The Entertainer (Orchestra Version)
Easy Winners
Hooker's Hooker
Luther
Pine Apple Rag/Gladiolus Rag
The Entertainer (Piano Version)
The Glove
Little Girl (Violin Solo)
Pine Apple Rag
Merry-Go-Round-Music
Solace (Piano Version)
The Entertainer/Rag Time Dance

Multiply; Rapidshare

Alfredo Zitarrosa 1966 Canta Zitarrosa

Milonga de ojos dorados
La coyunda
Coplas al Compadre Juan Miguel
De no olvidar
Milonga para una niña
Por Prudencio Correa
Del que se ausenta
La vuelta de Obligado
Record疣dote
Si te vas
No me esperes
Zamba por vos
Cueca del regreso
Gato de las cuchillas

Multiply     Rapidshare

Best of the Three Tenors

 
 

01 'O Sole Mio
02 Funiculì, Funiculà
03 Libiamo Ne' Lieti Calici (Brindisi)
05 Torero Quiero Ser
05 Torero Quiero Ser
06 Parlami d' Amore, Mariù
07 Manha de Carnaval
08 Lolita
09 Dicitencello Vuie
10 Core 'Ngrato
11 Because
12 You'll Never Walk Alone
13 Singin' in the Rain
14 Maria-Tonight-'O Paese d' 'O Sole-Cielito Lindo
15 Ochi Tchorniye-Caminito-La Vie en Rose
16 Mattinata-Wien, Wien, Nur du Allein-Amapola
17 Lippen Schweigen
18 Brazil
19 Sous Les Ponts de Paris
20 Torna a Surriento
21 Nessun Dorma
22 La Donna È Mobile

Multiply     Best of the Three Tenors

The Best Of CCR (2003)

 

Bad Moon Rising
Proud Mary
Up Around the Bend
Have you ever seen the rain?
Hey Tonight
I heard it through the grapevine
My Baby Left Me
Wrote A Song For Everyone
Lodi
The Midnight Special
Run Through The Jungle
It's Just a Thought
Walk On The Water
Night Time Is the Right Time
(Wish I Could) Hideaway
Cotton Fields
Someday Never Comes
Suzie Q

Multiply CD 1             Rapidshare CD1

Lookin' Out My Back Door
Travelin' Band
Down on the Corner
Who'll Stop The Rain
Fortunate Son
Good Golly Miss Molly
Long As I Can See The Light
Sweet Hitch-Hiker
Born On The Bayou
Molina
Hello May Lou
Green River
It Came Out Of The Sky
Don't Look Now
Commotion
Before You Accuse Me
Ooby Dooby
I Put A Spell On You

Multiply) CD 2            Rapidshare CD 2

lunes, 31 de mayo de 2010

Federico García Lorca - Oda a Walt Whitman

Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.

Patxi Andión