viernes, 19 de noviembre de 2010

Cristina Pato - The Galician Connection

cristinapatothegalician

 

 

  • Mundos Celtas_Celtic Worlds
  • Meniña Gaiteira_Bagpiper Girl
  • O Loito do Mar_Mourning Sea
  • A Sleepin’ Bee_Abella Durminte
  • A Pomba Dourada_The Golden Dove
  • Caronte
  • Miña Nai Lúa_My Mother Moon
  • Lamento_Wail
  • Rubias Envidias_Blond Envies
  • Nos Altos de Washington_Washington Heights
  • Arena y Aire II_Sand and Air II
  • Negro Caravel

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jueves, 18 de noviembre de 2010

Seydou Keïta

Seydou Keïta

Seydou Keïta

Seydou Keïta

Elogio de la madrastra. Mario Vargas Llosa

Acabas de incorporarte y mudarte en mirón. Hace un instante estabas ciego y de hinojos entre mis muslos, encendiendo mis fuegos como un sirviente abyecto y diligente. Ahora, gozas mirándome gozar y reflexionas. Ahora sabes cómo soy. Ahora te gustaría disolverme en una teoría. ¿Somos impúdicos? Somos totales y libres, más bien, y terrenales a más no poder. Nos han quitado la epidermis y ablandado los huesos, descubierto nuestras vísceras y cartílagos, expuesto a la luz todo lo que, en la misa o representación amorosa que concelebramos, compareció, creció, sudó y excretó. Nos han dejado sin secretos, mi amor. Esa soy yo, esclavo y amo, tu ofrenda. Abierta en canal como una tórtola por el cuchillo del amor. Rajada y latiendo, yo. Lenta masturbación, yo. Chorro de almíbar, yo. Dédalo y sensación, yo. Ovario mágico, semen, sangre y rocío del amanecer: yo. Esa es mi cara para ti, a la hora de los sentidos. Esa soy yo cuando, por ti, me saco la piel de diario y de días feriados. Esa será mi alma, tal vez. Tuya de ti. Se ha suspendido el tiempo, por supuesto. Allí no envejeceremos ni moriremos. Eternamente gozaremos en esa media luz de crepúsculo que ya estupra la noche, alumbrados por una luna que nuestra embriaguez triplicó. La luna real es la del centro, retinta como ala de cuervo; las que la escoltan, color del vino turbio, ficción. Han sido abolidos también los sentimientos altruistas, la metafísica y la historia, el raciocinio neutro, los impulsos y obras de bien, la solidaridad hacia la especie, el idealismo cívico, la simpatía por el congénere; han sido borrados todos los humanos que no seamos tú y yo. Ha desaparecido todo lo que hubiera podido distraernos o empobrecernos a la hora del egoísmo supremo que es la del amor. Aquí, nada nos frena ni inhibe, como al monstruo y al dios. Este aposento triádico –tres patas, tres lunas, tres espacios, tres ventanillas y tres colores dominantes– es la patria del instinto puro y de la imaginación que lo sirve, así como tu lengua serpentina y tu dulce saliva me han servido a mí y se han servido de mí. Hemos perdido el apellido y el nombre, la faz y el pelo, la respetable apariencia y los derechos civiles. Pero hemos ganado magia, misterio y fruición corporal. Éramos una mujer y un hombre y ahora somos eyaculación, orgasmo y una idea fija. Nos hemos vuelto sagrados y obsesivos. Nuestro conocimiento recíproco es total. Tú eres yo y tú, y tú soy yo y tú. Algo tan perfecto y sencillo como una golondrina o la ley de la gravedad. La perversidad viciosa –para decirlo con palabras en las que no creemos y que ambos despreciamos– está representada, por esos tres miradores exhibicionistas del ángulo superior izquierdo. Son nuestros ojos, la contemplación que practicamos con tanto afán –como tú ahora–, el desnudamiento esencial que cada cual exige del otro en la fiesta del amor y esa fusión que solo puede expresarse adecuadamente traumatizando la sintaxis: yo te me entrego, me te masturbas, chupatememonos. Ahora, deja de mirar. Ahora, cierra los ojos. Ahora, sin abrirlos, mírame y mírate tal como nos representaron en ese cuadro que tantos miran y tan pocos ven. Ahora ya sabes que, aún antes de que nos conociéramos, nos amaramos y nos casáramos, alguien, pincel en mano, anticipó en qué horrenda gloria nos convertiría, cada día y cada noche de mañana, la felicidad que supimos inventar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Eric Kellerman

Eric Kellerman

Anne Marie Villefranche - EL BAÑO DE CHAMPAGNE

Alfred Stevens el ba%C3%B1o

"El baño era espacioso y decorativo, como correspondía al establecimiento. Marcel abrió una botella y sirvió dos copas de champagne para brindar por el inicio de sus aventuras comunes.
Marie Madelaine se sentó en una silla con las rodillas desnudas grácilmente cruzadas, sorbiendo su campagne totalmente embelesada, mientras Marcel se quitaba la americana y empezaba a descorchar botellas y verter burbujeante champagne en la grande y antigua bañera de ónix rosado. El delicado aroma del champagne colmaba el aire y hacía parpadear a Marie Madeleine.
-¡Es una absoluta locura! -exclamó ella, riendo.
-Sí, coincidió Marcel, riendo también mientras regaba el baño con una botella en cada mano.
Se dio prisa en abrir las cajas y descorchar las botellas con un diestro tirón, hasta vaciar el contenido de ocho docenas y sembrar el suelo de tapones, alambres y botellas vacías.
-Ahora -exclamó Marcel- su baño está preparado, princesa.
Le dio la mano y, con cortesía, la ayudó a meterse en el baño. Ella se sumergió en el dorado champagne, una visión que arrebataría el sentido a cualquier hombre.
Los delicados pezones rosados emergían a la superficie y el resto de su esbelto cuerpo y las piernas eran visibles a través del champagne."
De Locuras de amor

domingo, 14 de noviembre de 2010

Jack Delano

Jack Delano

John Kennedy Toole - La conjura de los necios

Apartó la vista de la ventanilla cuando el hombre de la barba pelirroja se alejaba corriendo, y abrió la revista Life que le había dado Darlene. En el Noche de Alegría, al menos Darlene había sido amable con él. Darlene estaba suscrita a Life porque quería cultivarse y, al darle a Jones la revista, había sugerido que quizás también pudiera serle útil. Jones intentó adentrarse por una editorial sobre la política norteamericana en Extremo Oriente, pero lo dejó hacia la mitad, preguntándose cómo aquello podría ayudar a Darlene a convertirse en una exótica, que era el objetivo al que ella había aludido una y otra vez. Pasó a los anuncios, pues eran las cosas que le interesaban de la revista. La selección de aquella revista era excelente. Le gustó mucho el anuncio de Seguros de Vida Etna, con la fotografía de la maravillosa casa que acababa de comprarse una pareja. El hombre de loción para el afeitado YARDLEY parecía un tipo rico y desenvuelto. En eso podía ayudarle la revista. Él quería tener el mismo aspecto que aquellos individuos.

Libro

John Kennedy Toole - La conjura de los necios

Apart� la vista de la ventanilla cuando el hombre de la barba pelirroja se alejaba corriendo, y abri� la revista Life que le hab�a dado Darlene. En el Noche de Alegr�a, al menos Darlene hab�a sido amable con �l. Darlene estaba suscrita a Life porque quer�a cultivarse y, al darle a Jones la revista, hab�a sugerido que quiz�s tambi�n pudiera serle �til. Jones intent� adentrarse por una editorial sobre la pol�tica norteamericana en Extremo Oriente, pero lo dej� hacia la mitad, pregunt�ndose c�mo aquello podr�a ayudar a Darlene a convertirse en una ex�tica, que era el objetivo al que ella hab�a aludido una y otra vez. Pas� a los anuncios, pues eran las cosas que le interesaban de la revista. La selecci�n de aquella revista era excelente. Le gust� mucho el anuncio de Seguros de Vida Etna, con la fotograf�a de la maravillosa casa que acababa de comprarse una pareja. El hombre de loci�n para el afeitado YARDLEY parec�a un tipo rico y desenvuelto. En eso pod�a ayudarle la revista. �l quer�a tener el mismo aspecto que aquellos individuos.

Diego Vasallo - Canciones en ruinas

1.Tarde
2.Así
3.Canto al amor
4.Donde palpitan las cosas
5.A ras de noche
6.Gardel
7.Ingravidez
8.Ver para no creer
9.Vuelve un poco de lo que perdí

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