viernes, 15 de octubre de 2010

Francisco Muñoz de la Peña Castrillo - La química del amor

amor_de_cupido

Con este artículo pretendo ofrecer en un tono divertido y ameno una visión fundamentalmente química de algo tan sencillo como maravilloso que nos ocurre a todos alguna vez en la vida: ¡Enamorarnos!.

Los poetas nos han deleitado cantando al más maravilloso de los sentimientos desde todos los ángulos y con infinitos matices, pero los químicos también tenemos cosas que decir al respecto, quizás menos seductoras pero no por ello menos importantes.

¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra? Innumerables investigaciones psicológicas demuestran lo decisivo de los recuerdos infantiles -conscientes e inconscientes-. La llamada teoría de la correspondencia puede resumirse en la frase: "cada cual busca la pareja que cree merecer".

Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos. Así pues antes de que el verdadero amor llame a nuestra puerta el sujeto ya ha elaborado los rasgos esenciales de la persona ideal a quien amar.

La química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento.

Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullición. A través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas).

Sus efectos se hacen notar al instante:

  • El corazón late más deprisa (130 pulsaciones por minuto).
  • La presión arterial sistólica (lo que conocemos como máxima) sube.
  • Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
  • Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.

Hay dos cosas que el hombre no puede ocultar: que está borracho y que está enamorado
Antífanes -388-311 a. C.-, comediógrafo griego

Los síntomas del enamoramiento que muchas personas hemos percibido alguna vez, si hemos sido afortunados, son el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen a todos sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como único en el mundo.

Ese estado de "imbecilidad transitoria", en palabras de Ortega y Gasset, no se puede mantener bioquímicamente por mucho tiempo.

No hay duda: el amor es una enfermedad. Tiene su propio rosario de pensamientos obsesivos y su propio ámbito de acción. Si en la cirrosis es el hígado, los padecimientos y goces del amor se esconden, irónicamente, en esa ingente telaraña de nudos y filamentos que llamamos sistema nervioso autónomo. En ese sistema, todo es impulso y oleaje químico. Aquí se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor y, por supuesto, el enamoramiento. A través de nervios microscópicos, los impulsos se transmiten a todos los capilares, folículos pilosos y glándulas sudoríparas del cuerpo. El suave músculo intestinal, las glándulas lacrimales, la vejiga y los genitales, el organismo entero está sometido al bombardeo que parte de este arco vibrante de nudos y cuerdas. Las órdenes se suceden a velocidades de vértigo: ¡constricción!, ¡dilatación!, ¡secreción!, ¡erección! Todo es urgente, efervescente, impelente... Aquí no manda el intelecto ni la fuerza de voluntad. Es el reino del siento-luego-existo, de la carne, las atracciones y repulsiones primarias..., el territorio donde la razón es una intrusa.

Hace apenas 13 años que se planteó el estudio del amor como un proceso bioquímico que se inicia en la corteza cerebral, pasa a las neuronas y de allí al sistema endocrino, dando lugar a respuestas fisiológicas intensas.

El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas.

Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer), norepinefrina y oxiticina (además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche, parece ser además un mensajero químico del deseo sexual), y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado. Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño.

El affair de la feniletilamina con el amor se inició con la teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, que sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de feniletilamina y que sería la responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados.

Sospecharon de su existencia mientras realizaban un estudio con pacientes aquejados "de mal de amor", una depresión psíquica causada por una desilusión amorosa. Les llamó la atención la compulsiva tendencia de estas personas a devorar grandes cantidades de chocolate, un alimento especialmente rico en feniletilamina por lo que dedujeron que su adicción debía ser una especie de automedicación para combatir el síndrome de abstinencia causado por la falta de esa sustancia. Según su hipótesis el, por ellos llamado, centro de placer del cerebro comienza a producir feniletilamina a gran escala y así es como perdemos la cabeza, vemos el mundo de color de rosa y nos sentimos flotando.

Es decir LAS ANFETAMINAS NATURALES TE PONEN A CIEN.

El 50% de las mujeres entrevistadas para el libro Por qué necesitan las mujeres del chocolate confesó que elegiría el chocolate antes que el sexo. Hay quienes al chocolate lo llaman EL PROZAC VEGETAL.

En una de las aventuras de Charlie Brown se puede leer "una buena manera de olvidar una historia de amor es comerse un buen pudin de chocolate".

Su actividad perdura de 2 a 3 años, incluso a veces más, pero al final la atracción bioquímica decae. La fase de atracción no dura para siempre. La pareja, entonces, se encuentra ante una dicotomía: separarse o habituarse a manifestaciones más tibias de amor -compañerismo, afecto y tolerancia-. Dos citas muy interesantes son:

El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y
empezar otro nuevo.

Enrique Jardiel Poncela.

El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es para morir.
Jacinto Benavente

Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece gradualmente, la fase de atracción no dura para siempre y comienza entonces una segunda fase que podemos denominar de pertenencia dando paso a un amor más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz. Dicho estado está asociado a otra DUCHA QUÍMICA. En este caso son las endorfinas -compuestos químicos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos- los que confieren la sensación común de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. Por ello se sufre tanto al perder al ser querido, dejamos de recibir la dosis diaria de narcóticos.

Para conservar la pareja es necesario buscar mecanismos socioculturales (grata convivencia, costumbre, intereses mutuos, etc.), hemos de luchar por que el proceso deje de ser solo químico. Si no se han establecido ligazones de intereses comunes y empatía, la pareja, tras la bajada de FEA, se sentirá cada vez menos enamorada y por ahí llegará la insatisfacción, la frustración, separación e incluso el odio.

Parece que tienen mayor poder estimulante los sentimientos y las emociones que las simples substancias por sí mismas, aquellos sí que pueden activar la alquimia y no al sentido contrario.

Un estudio alemán ha analizado las consecuencias del beso matutino, ése que se dan los cónyuges al despedirse cuando se van a trabajar. Los hombres que besan a sus esposas por la mañana pierden menos días de trabajo por enfermedad, tienen menos accidentes de tráfico, ganan de un 20% a un 30% más y viven unos ¡cinco años más! Para Arthur Sazbo, uno de los científicos autores del estudio, la explicación es sencilla: "Los que salen de casa dando un beso empiezan el día con una actitud más positiva".

Es cierto, no podemos negarlo, es un hecho científico que existe una química interna que se relaciona con nuestras emociones y sentimientos, con nuestro comportamiento, ya que hasta el más sublime está conectado a la producción de alguna hormona.

No hay una causa y un efecto en la conducta sexual, sino eventos físicos, químicos, psíquicos, afectivos y comunicacionales que se conectan de algún modo, que interactúan y se afectan unos a otros.

Existe, sí, una alquimia sexual, pero se relaciona íntimamente con los significados que le damos a los estímulos, y éstos con el poder que les ha concedido una cultura que, a su vez, serán interpretados por cada uno que los vive de acuerdo con sus recursos personales y su historia. Esperemos que estos estudios en un futuro nos conduzcan a descubrir aplicaciones farmacológicas para aliviar las penas de amor.

Espero que una vez leído este artículo no le digáis a vuestra pareja después de hacer el amor: "he tenido una sensación sumamente agradable producto del aumento de testosterona y la disminución consiguiente de serotonina", entre otras cosas porque os estrangularía.

Para terminar otras interesantes citas:

Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer.
Antonio Machado

El amor es ciego, el matrimonio le devuelve la vista.

 

miércoles, 13 de octubre de 2010

Poemas cantados

Fe mía- Pedro Salinas

Mª Dolores Pradera

No te tardes, que me muero – Juan de la Encina

Amancio Prada

Volverán las oscuras golondrinas – Gustavo Adolfo Bécquer

Paco Ibáñez

Rima VII. Del salón en el ángulo oscuro – Gustavo Adolfo Bécquer

Benito Moreno

Rima IV – Gustavo Adolfo Bécquer

Benito Moreno

Volver no es volver atrás – José Bergamín

Pedro Faura

Poderoso caballero es don Dinero – Francisco de Quevedo

Paco Ibáñez

Romance satírico – Francisco de Quevedo

Versión de Paco Ibáñez

Coplas por la muerte de su padre- Jorge Manrique

Paco Ibáñez

Romance del prisionero

Amancio Prada

Romance del conde Niño

Paco Ibáñez

Romance del enamorado y la muerte

Amancio Prada

Lo que puede el dinero

Versión de Paco Ibáñez

Si te quiero es por que sos

Nacha Guevara

TE QUIERO

LOS SABANDEÑOS

Al oído

Imanol y Amaya Uranga

A galopar

Paco Ibáñez

Balada del que nunca fue a Granada

Paco Ibáñez

Balada del que nunca fue a Granada

Rosa León

De ti

Rosa León

Se equivocó la paloma

Ana Belén / Joan Manuel Serrat

Se equivocó la paloma

Joan Manuel Serrat

Se equivocó la paloma

Rafael Alberti / Rosa León

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. ( Poema 20)

Voz de Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. ( Poema 20)

Alex Ubago

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. ( Poema 20)

Paco Ibáñez

Que no, que nunca nunca

Imanol y Joaquín Sabina

Me gustas cuando callas. (Poema 15)

Alejandro Sanz

Me gustas cuando callas. (Poema 15)

Víctor Jara

Me gustas cuando callas. (Poema 15)

Paco Ibáñez

Te recuerdo como eras en el último otoño. (Poema 6)

Paco Ibáñez

Me peina el viento los cabellos

Esteban Valdivieso

Poema 7- NERUDA

Paco Ibáñez

La canción desesperada

Paco Ibáñez

El monte y el río

Jorge Drexler

Amo el amor de los marineros

Joaquín Sabina

Oda a la tristeza

Miguel Ríos

Para que tú me oigas

Carmen París

Oda a la guitarra

Vicente Amigo

No te pude ver

Paco Ibáñez

No te pude ver

Enrique Morente

Eros con bastón. Serenata

Eliseo Parra

Oda a Walt Whitman

Patxi Andión

Pequeño vals vienés

Enrique Morente

Pequeño vals vienés

Leonard Cohen

A Mercedes en su vuelo

Amancio Prada

Me queda la palabra- Blas de Otero

Paco Ibáñez

A la inmensa mayoría – Blas de Otero

Adolfo Celdrán

Aire libre -Blas de Otero

Víctor Manuel

Campo de amor – Blas de Otero

Rosa León

Andaluces de Jaén – Miguel Hernández

Jarcha

Andaluces de Jaén – Miguel Hernández

Paco Ibáñez

Elegía – Miguel Hernández

Manuel Serrat

Elegía – Miguel Hernández

Jarcha

Vientos del pueblo- Miguel Hernández

Popular Jabalón

Vientos del pueblo

Los Lobos

Nanas de la cebolla

Joan Manuel Serrat

Nanas de la cebolla

Enrique Morente

Nanas de la cebolla -Miguel Hernández

Joan Manuel Serrat con Alberto Cortez

Para la libertad -Miguel Hernandez

Joan Manuel Serrat

Para la libertad -Miguel Hernandez

Eliseo Parra

El niño yuntero – Miguel Hernandez

Joan Manuel Serrat

El niño yuntero – Miguel Hernandez

Enrique Morente

El niño yuntero – Miguel Hernandez

Victor Jara

Por una senda – Miguel Hernández

Amancio Prada

España en marcha – Gabriel Celaya

Paco Ibáñez

La poesía es un arma cargada de futuro – Gabriel Celaya

Paco Ibáñez

Más allá del pecado – Gabriel Celaya

Imanol

La eternidad -Gabriel Celaya

Imanol

El niño que ya no soy – Gabriel Celaya

Víctor Manuel

Como tú – León Felipe

Paco Ibáñez

Canción marinera – León Felipe

Luis Pastor

Canción del jinete – Lorca

Paco Ibáñez

Córdoba -Lorca

Paco Ibáñez

Romance de la luna, luna – Lorca

Camarón de la Isla

Romance de la luna, luna – Lorca

Paco Ibáñez

Romance de la luna, luna – Lorca

Carmen París

El lagarto está llorando — Lorca

Paco Ibáñez

Mi niña se fue a la mar – Lorca

Camarón de la Isla

Mi niña se fue a la mar – Lorca

Paco Ibáñez

Si tú vienes a la romería – Lorca

Enrique Morente

Si tú vienes a la romería – Lorca

Paco Ibáñez

Reyerta – F.Lorca

Manzanita

Romance sonámbulo – Federico García Lorca

Manzanita

Baladilla de los tres ríos -Federico García Lorca

Pata Negra

Canción de otoño en primavera – Rubén Darío

Paco Ibáñez

Canción del que no quería mentir – Gloria Fuertes

Aguaviva

Delirio del incrédulo – María Zambrano

Amancio Prada

Miedo – Gabriela Mistral

Rosa León

Desnudos – Juan Ramón Jiménez

Javier Bergia

El viaje definitivo – Juan Ramón Jiménez

Esteban Valdivieso

Soñé que tú me llevabas- Antonio Machado

Amancio Prada

Era un niño que soñaba – Antonio Machado

Paco Ibáñez

A un olmo seco – Antonio Machado

Manuel Serrat

Proverbios y cantares – Antonio Machado

Paco Ibáñez

Inventario galante – Antonio Machado

Paco Ibáñez

Siempre solo -Miguel Labordeta

Pablo Guerrero y Gabriel Sopeña

Cuarteto irremediable – Miguel Labordeta

Elena Rubio, María Pérez Collados, Josean Souto, Gabriel Sopeña y Pablo Guerrero.

Retrospectivo existente – Miguel Labordeta

Joseán Soto, Gabriel Sopeña y María Pérez Collado

Palabras para Julia – José Agustín Goytisolo

Mercedes Sosa

Érase una vez – José Agustín Goytisolo

Paco Ibáñez

Me he quedado sin pulso y sin aliento – Ángel González

Pedro Guerra

Calambur- Ángel González

Amancio Prada

Adiós ríos, adiós fontes – Rosalía de Castro

Amancio Prada

Ausencia – Lope de Vega

Imanol

Ande yo caliente y ríase la gente – Luis de Góngora

Paco Ibáñez

Que se nos va la pascua – Luis de Góngora

Paco Ibáñez

El cuento de la lechera -Félix María de Samaniego

Paco Ibáñez

Libre te quiero–Agustín García Calvo

Amancio Prada

El mundo que yo no viva -Agustín García Calvo

Mª Dolores Pradera y Amancio Prada

Adivinanzas – Nicolás Guillén

Luis Pastor

Tengo flores para ti – José Martí

Vicente Soto

Es rubia, el cabello suelto – José Martí

Pablo Milanés

Ramón Gómez de la Serna - Metamorfosis

No era brusco Gazel, pero decía cosas violentas e inesperadas en el idilio silencioso con Esperanza. Aquella tarde había trabajado mucho y estaba nervioso, deseoso de decir alguna gran frase que cubriese a su mujer asustándola un poco. Gazel, sin levantar la vista de su trabajo, le dijo de pronto:

-¡Te voy a clavar con un alfiler como a una mariposa!.

Esperanza no contestó nada, pero cuando Gazel volvió la cabeza vio como por la ventana abierta desaparecía una mariposa que se achicaba a lo lejos, mientras se agrandaba la sombra en el fondo de la habitación.

James Ensor

James Ensor

viernes, 8 de octubre de 2010

Julio Cortázar - No me des tregua, no me perdones nunca

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

Iain Crawford

Iain Crawford

JOHN RUSSELL - EL PRECIO DE LA CABEZA