miércoles, 23 de febrero de 2011
Gonzalo Rojas - Antología
Antología
- Victrola vieja
- Concierto
- Fosa con Paul Celan
- Por Vallejo
- La palabra
- Acorde clásico
- Escrito con L
- Numinoso
- Los niños
- Al silencio
- Conjuro
- Versículos
- Réquiem de la mariposa
- Desocupado lector
- Retrato de mujer
- Vocales para Hilda
- Carta del suicida
- La viruta
- El helicóptero
- Desde abajo
- Domicilio en el Báltico
- Octubre ocho
- Juguemos al gran juego
- Arenga en el espejo
- Oigan a ese niño
- El espejo
- Gato negro a la vista
- Cuatro novelas
- La lepra
- Échenle agua a los muertos
Retrato de mujer
Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
en la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.
Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.
Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.
No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela de tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.
Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí, mujer, te dejo tu figura.
martes, 22 de febrero de 2011
CARLOS CANO Y L. E. AUTE - SONATA DE LA LUNA EN MARRAKECH
CARLOS CANO Y L. E. AUTE - SONATA DE LA LUNA EN MARRAKECH from m99999
Te conocí de noche en la ciudad de la adelfa blanca
por la calle dormida donde los hombres muerden las flores.
Yo cantaba al diablo con la darbuka por la muralla
y andaba como un gato por la Medina de Marrakesh.
Estabas tan vistosa y yo, tan loco de madrugada,
buscando entre las sombras la melodía de los recuerdos
en aquella taberna donde la Luna sólo era un sueño,
el sueño que tu boca contra mi boca puso de pie.
Ay, como una estrella
Ay, cayó del cielo
Ay, con dos palabras
Ay, "te quiero".
Y todo el mar
dentro de ti
y todo el mar
fuera de mí...
Quien tiene prisa muere canta la Luna por el desierto.
Yo lo aprendí en tu boca en una noche turbia de besos,
buscando en la Medina el corazón de la adelfa blanca
por la calle dormida donde tus ojos yo me encontré.

